TERREMOTOS Y HURACANES

Mientras el Caribe, Cuba y los Estados Unidos son azotados por Irma, el más poderoso huracán registrado en el océano Atlántico y México se recupera del mayor terremoto en cien años, muchos se preguntan: ¿Qué pasa con el clima? Sin embargo, no se trata solo del clima.

View of damages at the Church of San Vicente Ferrer following an 8.2 magnitude earthquake that hit Mexico’s Pacific coast, in Juchitan de Zaragoza, state of Oaxaca on September 8, 2017. Mexico’s most powerful earthquake in a century killed at least 35 people, officials said, after it struck the Pacific coast, wrecking homes and sending families fleeing into the streets. / AFP / RONALDO SCHEMIDT
MEXICO-QUAKE

El clima obedece a procesos planetarios estables durante largos períodos de tiempo y cuyas modificaciones suelen gestarse a lo largo de cientos o miles de años; mientras los huracanes son fenómenos repentinos que se forman en horas, poseen escalas regionales y en ocasiones locales, y suelen derivarse de condiciones meteorológicas casuales. Por su parte, los terremotos obedecen a fallas estructurales de origen geológico. Tampoco los volcanes son de origen climático.

La intensidad de los terremotos se mide por la escala de Richter, que cuantifica la energía liberada por movimientos telúricos extraordinarios. Fue creada por los sismólogos estadounidenses Charles Francis Richter y Beno Gutemberg, investigadores del Instituto de Tecnología de California en 1935. La escala abierta actual va de uno a diez.

Debido a que se trata de una escala logarítmica cuyo crecimiento se realiza de modo exponencial, es decir, entre un nivel y el próximo existe una diferencia 32 veces superior. Un terremoto categoría dos no es el doble del uno sino treinta y dos veces mayor y el tres es el resultado de multiplicar el primer resultado por 32. Es decir, un grado dos libera 1024 veces más energía que y un grado uno y así sucesivamente. Al realizar la operación en ocho oportunidades, se obtiene que, un terremoto categoría ocho es 35,184 372 086 784 mayor que la categoría uno.

Por su parte los huracanes son resultado de la formación de “zonas de bajas presiones” y se alimentan de la temperatura de los océanos. Su intensidad es medida según la escala Saffir-Simpson, desarrollada en 1969 por el ingeniero Herbert Saffir y el entonces director del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, Robert Simpson, tomando en cuenta la velocidad del viento, que genera su movimiento circular, los clasifica en cinco categorías.

Los equilibrios naturales, insistentemente mencionados por científicos y naturalistas y ponderados por los ecologistas, no son electivos. La humanidad puede protegerse de los más severos como terremotos, huracanes y volcanes, pero no escoger cuales pueden manifestarse y cuáles no.

La respuesta no radica en apagar los volcanes, impedir el movimiento de las placas tectónicas ni en enjaular los vientos, sino en impulsar el progreso general, entronizar la justicia social y promover la equidad. En la medida en que las grandes obras sean antisísmicas y las viviendas, escuelas, hospitales y otras sean suficientemente sólidas, las consecuencias serán menores.

Un terremoto de igual intensidad genera diferentes resultados en Japón y Haití. La diferencia no es un fenómeno natural sino social. Allá nos vemos.

Anuncios
de salvadorsolidaridadconcuba Publicado en Política

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s