NUEVO ANIVERSARIO DE LA Masacre del Sumpul; 900 muertes impunes


Por David Ernesto Pérez

LAS ARADAS – José Tobar Lazo llegó, el 14 de mayo de 1980, desde tempranas horas al caserío Las Aradas, frente al río Sumpul, en Chalatenango. Saludó a sus conocidos y les explicó que el día anterior las Fuerzas Armadas lo perseguían a él y a otras personas, por lo que decidió esconderse en el lugar mencionado.
índice
Sin embargo, momentos después el Ejército invadió la zona. Centenares de efectivos desembarcaron por varios lados y masacraron a todas las personas indiscriminadamente. No les importó edad ni sexo. Tobar Lazo recordó que los lugareños que lograron cruzar el Sumpul, rumbo a Honduras, fueron agredidos por las unidades castrenses de ese país.

Al verse acorralados, la mayoría optó por lanzarse a su suerte al Sumpul y nadar en sus inclementes aguas. Empero, la crecida del río, producto del abundante invierno, les fue inoportuno. Muchos murieron ahogados, otros productos de las ráfagas lanzadas por los militares desde ambas partes de las orillas del río.

Desde entonces, el Sumpul –que no era muy conocido en la geografía nacional-, comenzó a ser relacionado con la infame masacre de los soldados.

El sobreviviente huyó, se aferró a una orilla distante de los uniformados y se perdió entre los espesos bosques de aquella época. Actualmente, cada 14 de mayo, junto a centenares de personas conmemoran la Masacre del Sumpul y apoyan la lucha para que el asesinato masivo no quede en la impunidad.

“Siempre cuento las injusticias que cometió el ejército, pero la impunidad sigue con ellos, todavía no pagan por los asesinatos de tantos conocidos de nosotros que no teníamos nada que ver…”, se quejó Tobar Lazo.
El Informe de la Verdad

Las palabras del sobreviviente coinciden con el Informe de la Comisión de la Verdad, que retrata la investigación de este hecho y otros más acontecidos en el contexto de la Guerra Civil de El Salvador que dejó un saldo de más 75 mil muertos y entre seis a ocho mil desaparecidos.

Al respecto, el Informe señala que la matanza se perpetró en complicidad con los cuerpos militares de ambos países; incluso, señala una reunión cinco días antes del hecho, entre altos jefes militares, misma que se celebró en Tegucigalpa.

Por el asesinato, en presunta complicidad, muchos defensores de derechos humanos y autoridades religiosas hondureños denunciaron el hecho. Semanas después del 14 de mayo los periodistas Gabriel Sanhueza Suárez y Úrsula Ferdinand documentaron la masacre y las divulgaron por todo el mundo.

Los comunicadores, que llegaron a la zona inter-fronteriza; provenían de la entonces República Democrática Alemana (RDA). Ambos encontraron los cuerpos en las franjas de tres kilómetros entre El Salvador y Honduras, puesta de ese modo por la “Guerra del Fútbol” y la observación de la Organización de Estados Americanos (OEA), tras el conflicto entre ambas naciones en 1969.

Días después, los medios noticiosos confirmaron el exterminio de la población campesina y tomaron declaraciones de algunos refugiados en Honduras. Las Conferencias Episcopales de ambas naciones también evidenciaron los hechos.
Denuncia ante los tribunales

La masacre, sin embargo, no fue denunciado penalmente sino hasta el 27 de
sumpulskulls
Foto de restos humanos encontrados en el Sumpul en 1980. Foto: Tutela Legal del Arzobispado

febrero de 1992, luego de la firma de los Acuerdos de Paz entre el gobierno de Alfredo Cristiani y la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

En ese entonces, el Juzgado de Primera Instancia de Chalatenango admitió la denuncia contra las autoridades castrenses que ejercían en el momento de los hechos: José Guillermo García Merino, ministro de Defensa y Seguridad Pública; Rafael Flores, jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada; Augusto Peña Arbaiza, comandante del Destacamento Militar Número Uno de Chalatenango, y Eugenio Vides Casanova, director de la Guardia Nacional (GN).

Las diligencias avanzaron con normalidad, hasta que los sobrevivientes mencionaron la existencia de cadáveres enterrados en Honduras, para lo cual la jueza tramitó las exhumaciones con las instancias judiciales superiores.

Empero, el proceso se estancó en la Corte Suprema de Justicia(CSJ) de El Salvador, ya que no mandó la diligencia a la institución homóloga hondureña.

El caso se mantuvo congelado hasta el 9 de mayo de 2012, cuando el Juzgado de Primera Instancia aceptó un escrito presentado por los representantes legales de los familiares de las víctimas pidiendo que la Fiscalía General retome las indagaciones sobre el caso.

El Juzgado de Chalatenango ordenó al Ministerio Fiscal pedir informes al Órgano Ejecutivo de operaciones militares ejecutadas en esa época.

Los abogados de los afectados aseguran que la Fiscalía no puede argumentar prescripción del delito, ya que este fue tipificado por los jueces del caso como un crimen de lesa humanidad, lo que figura en la legislación penal salvadoreña.

Pero, advirtieron que en caso que el Ministerio Fiscal no avance en las investigaciones, tomarán las medidas legales pertinentes para presionarlos.

El pasado lunes, 14 de mayo, día de la conmemoración, funcionarios de la Secretaría de la Cultura (SECULTURA) leyeron el acta por medio de la cual declaran “Bien Cultural Protegido” a Las Aradas. La iniciativa fue impulsada por el Comité de Repoblación de la zona y otras organizaciones cívicas.

En el evento, Sajid Herrera, del ente gubernamental destacó que Las Aradas es un lugar destacado para la investigación científica, por los hechos ocurridos en el conflicto armado, además estimó que la declaratoria servirá de “reparación moral” para los sobrevivientes y los familiares de los fallecidos.

Operativos para “quitarle el agua al pez”

En 1980, la violencia en la sociedad salvadoreña y sus instituciones aumentó tanto que, el número de muertes ascendió considerablemente en relación con los años previos. Las cifras dan muestra de ello: un mil 982 personas fueron asesinadas en ese período de doce meses.

En 1981 la cifra se disparó: 16 mil 266, según el Socorro Jurídico Cristiano “Arzobispo Óscar Romero”, retomado por el Informe de la Comisión de la Verdad.

En estos años fueron masacradas millares de personas con los operativos denominados “de tierra arrasada”, en los cuales el propósito era acabar con la base social de la guerrilla del FMLN.

En 1981 fueron asesinados casi 900 campesinos y sus familias durante tres días en la denominada Masacre del Mozote, en Morazán, y la historia se repitió en Cacaopera, en el mismo departamento y en marzo de ese mismo año.

El patrón de violencia generalizada fue común: los civiles desarmados eran asesinados y los poblados donde habitaban arrasados para no dejar huella ni sobrevivientes.

La barbarie cometida contra los campesinos salvadoreños indica el desaparecimiento total de familias de la cuales no se tienen registros, porque muchos –por el abandono histórico de estas comunidades, o la destrucción de instituciones como alcaldías e iglesias- no tienen registros legales.

La verdad para la reconciliación

fplchalateLa diputada Lorena Peña actualmente preside la Comisión de Hacienda de la Asamblea Legislativa, pero durante la Guerra Civil integró las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), que posteriormente formaron el FMLN.

Debido a su experiencia, puede hablar con autoridad sobre los hechos que cometió la Fuerza Armada y el porqué la sociedad salvadoreña todavía no encuentra la reconciliación.

Diputada, muchas de las masacres que realizó el ejército nunca fueron judicializadas…

“Así es, las masacres del ejército de la dictadura militar todavía no han sido judicializadas; el presidente Funes pidió perdón y una revisión de la historia militar para no seguir llamando héroes a los que en realidad asesinaron a personas adultas mayores, niños, niñas, mujeres, indefensos y demás civiles. Esto es un buen paso, sin embargo, la sociedad salvadoreña debe construir la oportunidad para conocer a fondo la verdad, para poder hablar de perdón, olvido o una reconciliación más profunda.

¿Esto significa?

Que haya una correlación política y social para hacerlo. Mire lo que ha pasado es terrible: ese señor que retó al presidente Funes defendiendo al asesino de Monterrosa saltó de la posición (de simpatía) 24 a la 5. Me decían a mi que ese era un éxito de Funes, pero les dije que era de los Escuadrones de la Muerte…, da una opinión tan recalcitrante, tan en contra de los derechos humanos y todavía hay sectores retrógrados que premian esa conducta.

¿Estos sectores todavía dominan el país?

No creo, la sociedad es más compleja, las sociedades siempre son la correlación de diferentes enfoques.

Nunca la Corte Suprema se ha pronunciado a favor de las víctimas…

La Sala de lo Constitucional, incluso, no se ha pronunciado sobre el tema de la Ley de Amnistía, a mi me da tristeza como se celebra a esa Sala que no ha podido ver un tema medular para la reconstrucción moral del país.

Tampoco la Fiscalía ha dado pasos…

Pero de la Fiscalía yo no esperaría mucho, hoy por hoy, la Fiscalía sigue en manos de personas que de un modo están vinculadas al partido que estuvo durante la dictadura militar.

Muchas de las masacres fueron contra civiles y no militantes…

El punto es que eran civiles desarmados, podían tener ideología pero eso no era justificación para ser asesinados, la gente tiene derecho a profesar sus vínculos políticos sin que por esto sea torturada. El Derecho Internacional Humanitario establece la protección de los civiles y los heridos en un conflicto armado; eso no les importó, además, la dictadura militar estaba protegida por la Corte Suprema de aquel entonces y parece igual.

Obama dijo que no iba a permitir que violadores de derechos humanos entraran en su país, ¿debería este mandatario reconocer lo que Estados Unidos provocó al apoyar las dictaduras?

Esa época corresponde a la de Reagan e hizo de El Salvador un experimento que costó muchas vidas aliándose con los sectores retrógrados, oscurantistas y dictatoriales del país. La Comisión de la Verdad muy pronto va a cumplir 20 años y será posible desclasificar sus documentos y será un buen momento para que, a lo mejor, podamos arribar a una política pública más justa en el sentido de hacer justicia y saber la verdad de todos estos casos.

¿Recuerda uno en particular que la haya tocado?

Las situaciones eran muy duras, nosotros interceptábamos las comunicaciones enemigas y una vez interceptamos una comunicación de la unidad de ingenieros del DMIPFA que estaba en Zacatecoluca y había realizado una invasión en la zona costera de San Vicente, yo estaba en la zona central de departamento, a muchos kilómetros de la invasión. El caso es que interceptamos y le dice el soldado al “Charly” –jefe, en clave militar- que había encontrado una mujer y dos niños; entonces ese jefe le dice que proceda como corresponde, y el soldado titubea y le repite que son una mujer y niños, a lo que el jefe le responde: MEA (muerte). Después del operativo pasamos y ahí estaban la mujer y los niños asesinados. Aquello era cotidiano, por eso es tan grave que aquella Corte los encubriera y que esta Corte y la Sala no encare el tema de la inconstitucionalidad de la Ley de Amnistía.

Anuncios
de salvadorsolidaridadconcuba Publicado en Política

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s