Diez señales de que EE.UU. prepara intervención militar en Venezuela y Marco Rubio: El mundo “apoyaría” un golpe militar en Venezuela


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Por Norelys Morales

El hecho de que EE.UU. reviva sus políticas fracasadas en América Latina y en particular contra Venezuela, solo resultan en ser más agresivas. En las últimas semanas la promoción de sus ambiciones hegemónicas encubiertas con “principios universales” [1] , han tomado un curso muy preocupante.

Sin embargo, el arsenal estadounidense tiene misiles de todas las potencias pero anda escaso de argumentos políticos.[2]

El Gobierno de Venezuela rechazó este domingo 11 de febrero, las declaraciones del subsecretario norteamericano de Estado para asuntos del hemisferio occidental, Francisco Palmieri, quien ratificó la intención de su país de intervenir en los asuntos internos de esta nación.

Al ofrecer información sobre la gira por varios países latinoamericanos del jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, Palmieri reiteró las pretensiones de poner fin al gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro bajo el pretexto de supuesta ayuda humanitaria.[3]

Veamos esas diez señales, que conforman un escenario prebélico o bélico, indicadas por el profesor William Izarra, que deben ser denunciadas [4], y prender las alertas solidarias, como ha hecho el presidente de Bolivia Evo Morales. [5]

1. Gira de Tillerson por países aliados estrechos y sumisos de USA; declaración de ataque directo a Venezuela en cada país.

2. Presencia de Kurt Tidd en Bogotá y sus reuniones con Santos, VP y Ministro de Defensa. Bajo la excusa de reunión para revisar medidas antidrogas, el tema central fue el plan de intervención directa en Venezuela empleando una fuerza multinacional liderada por Colombia y asesorada, monitoreada y apoyada logísticamente por el Comando Sur.

3. Movilizaciones de tropas en las fronteras de Brasil y Colombia cuyas causas aparentes y públicas son las migraciones venezolanas, pero la verdad es sitiar a Venezuela empleando la operación Tenazas.

4. Completa la Tenazas la decisión que favorece a Guyana para decidir por el Tribunal Internacional sobre la Zona en Reclamación. Este hecho gestionado por USA establece una relación clientelar entre USA y Guyana cuyo agradecimiento se concreta en alianza y empleo de su territorio para movilización de fuerzas militares en el control de narcotraficantes, excusa que mimetiza su verdadero motivo de asalto hacia Venezuela cuando la acción de retaguardia lo demande.

5. Holanda con sus islas A, B, C (Aruba, Bonaire y Curazao) es la presencia de la OTAN a unas cortas millas de la costa venezolana. Holanda es proUSA y estrecho aliado para los actos de imposición hegemónica.

6. Las declaraciones públicas (reunión con sectores opositores) del Encargado de Negocios de USA (posee rango de Embajador en el Departamento de Estado) sin ningún respeto al comportamiento diplomático de un funcionario extranjero, definiendo muy claramente el llamado a la toma del gobierno por la fuerza contrarrevolucionaria que cuenta con el respaldo de USA.

7. Las instrucciones dadas a la oposición para abstenerse de firmar el documento de República Dominicana.

8. La continuación de la gira de Tillerson por Julio Borges, asi calificada por el Canciller, quien siguiendo instrucciones del Departamento de Estado, continúa su labor de Embajador de Guerra pidiendo más sanciones a Venezuela.

9. La aceleración del bloqueo económico por parte de la UE lo que constituye el cordón de la derecha mundial de los países occidentales monitoreados por USA para asfixiar y doblegar al pueblo venezolano que no ha permitido que se aniquile a la Revolución Bolivariana.

10. De todos estos eventos ocurridos entre el 15 de enero y el 10 de febrero, el más significativo a considerar para una posible invasión a Venezuela por una fuerza multinacional es la presencia del Comandante del Comando Sur en Colombia (factor militar para la coacción) luego de la gira agresiva del nuevo halcón y rapaz petrolero Rex Tillerson, Secretario de Estado de USA. Cuando ocurren las agresiones imperialistas de USA la acción diplomática antecede al acto militar. En esta ocasión así lo observo. Por lo que mi conclusión es que el intento de invasión de USA empleando a una fuerza multinacional dirigida por Colombia desde el Comando Sur es inminente. La otra parte que complementa lo anterior son los actos de resistencia y contra invasión de las fuerzas revolucionarias.

Marco Rubio: El mundo “apoyaría” un golpe militar en Venezuela

El senador republicano por Florida, Marco Rubio, quien dirige una sostenida campaña en contra de los gobiernos de Venezuela y Cuba en el Congreso estadounidense, publicó este viernes un tuit donde afirma que “el mundo apoyaría” un golpe de Estado contra Nicolás Maduro.

” @marcorubio The world would support the Armed Forces in #Venezuela if they decide to protect the people & restore democracy by removing a dictator
“El mundo apoyaría a las Fuerzas Armadas en Venezuela si deciden proteger al pueblo y restablecer la democracia mediante la eliminación de un dictador”.

Rubio, aliado de los sectores más radicales de la dirigencia opositora venezolana, ha sido señalado por Caracas de haber alentado las sanciones financieras, catalogadas como bloqueo económico, contra Venezuela.

De igual manera, a través de publicaciones en las redes sociales, ha llamado a boicotear las elecciones y el proceso de diálogo que sostuvieron recientemente el gobierno venezolano y la oposición, en el que no se pudo concretar un acuerdo final.

Este viernes, Caracas emitió un comunicado en el que acusa a EE.UU. de querer derrocar al gobierno del presidente Nicolás Maduro. El documento da respuesta a declaraciones de la embajadora de EE.UU. ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, quien calificó la participación de la delegación gubernamental en ese proceso de diálogo como una “parodia” de Maduro “para destruir la democracia en Venezuela”.

El fantasma de la opción militar: Esta no es la primera vez, durante el gobierno de Maduro, que Washington se pronuncia a favor de una intervención militar en el país suramericano.

En su reciente gira por América Latina, el secretario de Estado, Rex Tillerson, dijo a la prensa que su Gobierno espera un “cambio pacífico” en Venezuela y que “muchas veces el Ejército es el agente de cambio”. Meses antes, en agosto de 2017, el presidente Donald Trump manifestó que no descartaba una opción militar contra ese país.

El ministro venezolano de la Defensa, Vladimir Padrino López, reafirmó esta semana en un comunicado que la Fuerza Armada Bolivariana es leal a Maduro y que no aceptará “que ningún gobierno o potencia extranjera intervenga en nuestra patria”.

Reacciones en las redes
El senador republicano tuiteó además, fuera de contexto, una serie de frases de Simón Bolívar, artífice de la independencia latinoamericana, para justificar un posible derrocamiento o magnicidio contra Maduro.

Marco Rubio: @marcorubio
“Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho”. Bolivar
La periodista venezolana Carola Chávez le respondió a Rubio que se “lavara la boca antes de hablar” del Libertador venezolano, y recordó célebres palabras de Bolívar sobre EE.UU., recogidas en una carta de 1829.

Carola Chávez 💬
@tongorocho
Epa, @marcorubio, ya que te dio por citar a Bolívar, aquí te dejo esto:
“Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria en nombre de la libertad” Simón Bolívar.

Y para la próxima, lávate la boca con cloro antes de pronunciar su nombre

Por su parte, la abogada y analista internacional Laila Tajeldine escribió en su cuenta de Twitter que si un ejército debiera levantarse contra un sistema, tendría que ser contra el estadounidense.

Laila Tajeldine
@LailaTajeldine
Causa repulsión que @marcorubio cite al Padre de la Patria Grande, Simón Bolívar. El ejército que debe levantarse contra su sistema es el de #EEUU, porque pierden sus vidas, no por Patria, sino para que los ricos sigan siendo ricos y sigan dando sus sobras a personas como Rubio

La presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Delcy Rodríguez, también respondió a Rubio, a quien tachó de “fidedigno representante” del capitalismo estadounidense que se ha encargado de “arruinar la humanidad”.

“@Marcorubio ¡la virtud, el honor, la dignidad y la valentía de nuestro Libertador Simón Bolívar es algo que usted no conoce ni conocerá jamás!”, escribió la legisladora, luego de instar al legislador norteamericano a “salir del basural donde ejerce la política” y viajar a Venezuela “a morder el polvo de la derrota”.

Delcy Rodríguez
@DrodriguezVen
Salga del basural donde ejerce política y si se dice Hombre venga a esta tierra de valientes y gigantes a morder el polvo de la derrota!

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de salvadorsolidaridadconcuba Publicado en Política

Almagro: “No te hagas mandador donde no fueres señor”


Por: Randy Alonso Falcón
tomado de Cuba debate
Luis Almagro se fue el domingo a Coral Gables a recibir displicente la condecoración que le inventaron los “luchadore$” anticubanos por “su postura valiente de defensa de los derechos humanos en los países del continente”.

No se trataba de un reconocimiento por defender a los pueblos originarios vilipendiados en la región, ni por exigir elecciones limpias en Honduras, ni denunciar la corrupción y el pacto político espurio en Perú -desde donde llegó al acto floridano-, ni por denunciar los asesinatos de luchadores sociales en Colombia.

Eufórico entre sus pares (por la ralea), como Lincoln Díaz-Balart y otros personajillos de la mafia política miamera, el secretario general de la OEA se desplayó en su pensamiento cipayo y dijo que “no se puede aceptar una sucesión no democrática en Cuba” y que la comunidad internacional tampoco debería aceptar a “dictadores” en ámbitos como la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Perú los próximos 13 y 14 de abril.

Almagro espetó que es imposible “aceptar ningún reclamo de legitimidad” de un régimen que ha “privado de los derechos básicos al pueblo cubano” por seis décadas en medio de “una complacencia generalizada” de los otros países de la región. Calificó a Cuba como “la peor clase de dictadura” y que es además un ejemplo “peligroso” para el continente. Palabras que recuerdan las de los embajadores yanquis y sus acólitos en las tristes sesiones de la OEA de los años 60.

Se refirió también a la “dictadura de Nicolás Maduro” en Venezuela, que, según dijo, es “un burdo intento de replicar la experiencia cubana” y remarcó que por eso, para confrontar al régimen de Maduro, “se debe confrontar antes al régimen cubano”.

¿Cómo pretende hacerlo el señor “Almugre”, por la vía militar como exigía recientemente Marco Rubio para Venezuela?

Ya nada sorprende de este señor, convertido en cuña divisoria al servicio estadounidense y de la oligarquía derechista de la región para socavar la integración latinoamericana y caribeña y la institucionalidad democrática en varios países del área. Un contumaz promotor de una agenda unipersonal de ataques contra los gobiernos de Bolivia, Venezuela y Cuba, que se aleja de sus funciones como Secretario General de la OEA, pero que articula muy bien con quienes verdaderamente controlan los hilos del “Ministerio de colonias yanquis”

Almagro es un converso y un cínico de la peor ralea. Todavía se recuerdan sus viajes a Cuba y sus declaraciones implorando que nuestro país volviera a la membresía de la OEA; o peor, antes, cuando visitó oficialmente como Canciller de Uruguay nuestro país, en el 2013, y en su encuentro con el Canciller cubano Bruno Rodríguez, dijo a los medios que “constituye un alto honor realizar esta visita (a La Habana) y reconoció especialmente la solidaridad de Cuba con los uruguayos durante los duros años de la dictadura militar en su país”, informaba entonces Prensa Latina. Almagro aquel día “definió a Cuba como el país más generoso de América Latina durante décadas, y destacó su papel en muchas de las principales luchas en el continente y en otros lugares del mundo”.

Si le complace a este señor ser reconocido cada 10 de febrero por la horda anticubana de Miami, bien merecido lo tiene. Pero a La Habana ni vendrá ni podrá darnos lecciones. Los cubanos ejercemos, en soberanía, nuestros derechos y construimos colectivamente la sociedad perfectible en que vivimos. Vale recordarle a Almagro aquel refrán tan a tono: “No te hagas mandador donde no fueres señor”. O lo que es lo mismo; guárdese sus consejos que nadie se los pidió.

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Trump vs Cuba: ¿Tiempo aprovechado o perdido para la subversión?


Por Javier Gómez Sánchez

Un año completo del gobierno de Trump transcurrió entre su toma de posesión en enero del 2017 y el anuncio de un grupo de Internet Task Force para Cuba, casi en los mismos días del 2018. Antes habían pasado unos 5 meses desde ocupar el cargo hasta derogar la Directiva Presidencial con la estrategia adoptada por Obama y firmar una propia retomando los viejos métodos.

El mandato de un Presidente de los Estados Unidos es de 4 años. Desde su toma de posesión el 20 de Enero del 2017 hasta el 7 de febrero del 2018, fecha de la primera reunión hecha pública del Task Force se han agotado 383 días de gestión para determinar una estrategia para Cuba que sea:

1.- Distinta a la de Obama.
2.- Satisfactoria para el grupo de presión de Marco Rubio.
3.- Pero que se base en el uso de Internet y las tecnologías.
4.- Que presente algo que parezca que pueda funcionar e idealmente lo haga.
5.- Pero no usar nada que Obama haya creado al abandonar lo que antes no funcionaba.
6.- Que evite hacer el ridículo.

Los puntos 1 y 2 ya los han logrado, ahora intentan alcanzar una combinación posible del 3, 4 y 5, mientras intentan evitar el 6. Pero entre no volver a usar los proyectos de la Era W. Bush (2000-2009), que fueron pragmáticamente disfuncionales y tampoco usar los proyectos de la Era Obama (2009-2017), que le son políticamente inconvenientes, es poco probable que la Administración Trump y sus impulsores anticubanos encuentren una fórmula para implementar un tercer tipo de proyectos en los cuales usar el presupuesto destinado para la subversión en Cuba.

Sería en los 3 años que quedan de un solo mandato, en caso de que Trump no sea reelecto, aunque habiéndose demostrado que electoralmente en Estados Unidos puede pasar cualquier cosa, no puede descartarse que vuelva a ocurrir. Pero incluso si un Trump presidente se convierte en un Trump reelecto en el 2020, lo que bien pudiera desaparecer en algún momento es la capacidad de influencia del grupo cubanoamericano del Partido Republicano, no por motivos referentes a Cuba sino por el vaivén de la política norteamericana.

Tampoco es descartable que Donald Trump llegue a vivir la suerte de Richard Nixon y no termine ni su mandato.

La Task Force parece tomarse las cosas con calma, el resultado de la reunión del pasado 7 de Febrero fue el anuncio de la creación de dos subgrupos, uno dedicado a ¨estudiar el rol de los medios de comunicación y la libertad de expresión¨ (Entiéndase qué contenidos generar, cómo producirlos y dónde publicarlos) y otro ¨enfocado en el acceso de Internet en Cuba¨ (Léase cómo hacer visible en la isla lo que genere el otro subgrupo). Según el calendario anunciado, emitirán un informe preliminar dentro de un plazo de 6 meses, tiempo que expiraría aproximadamente en Junio, y en Octubre se volverían reunir para elaborar un documento final con recomendaciones sobre el asunto para entregar al Presidente y al Secretario de Estado Rex Tillerson , o al que esté en ese cargo para entonces.

Hay que entender la importancia de los cronogramas en la mentalidad anglosajona norteamericana, muy distinta a la proveniente de nuestras raíces hispanas, y que constituye una de las claves de diferencia en el desarrollo. Producir resultados determinados va ligado siempre a lograrlo en un tiempo determinado. El factor tiempo es fundamental en un país que no solo se rige así en los períodos electorales de su modelo político, sino que es algo que está presente en todo su funcionamiento y sintetizado en el slogan ¨Time is money¨.

En Octubre del 2018 cuando el Task Force deposite sobre el buró de la Oficina Oval el resultado teórico de su trabajo, habrá trascurrido aproximadamente 1 año y 9 meses de gobierno. Quedarían poco más de 2 años para llevarlo a la práctica, suponiendo que como dice la información oficial, el presente 2018 casi completo será para estudios y elaboración de recomendaciones.

De ese tiempo, el 2020 y cuarto año del mandato, estará como es tradición, dominado por un ambiente electoral. Los demócratas se lanzarán con todas sus fuerzas y es probable que junto a muchos otros, el retroceso a una equivocada política hacia Cuba, sea un tema al que le puedan sacar provecho en la campaña.

La política adoptada por Obama tomó años de maduración. Lo que ha trascendido de lo ocurrido en la reunión de este 7 de Febrero, en la que participaron cubanos “opositores”, es que hubo voces discrepantes, mientras la presencia de representantes de Oficinas, Agencias y think tanks, cuyos programas anteriores devoraron millones de dólares sin obtener resultados indica que los presentes necesitarían de muchísima creatividad para subir la cuesta contra el sentido común.

La expansión misma del uso de Internet entre los cubanos y la diversificación del consumo audiovisual, va convirtiendo el lenguaje del Task Force de obsoleto a arcaico al ser el Gobierno cubano el que en los últimos años lo ha proporcionado y aprendido a convivir con ello, e incluso, a utilizarlo a su favor.

Todo parece indicar que respecto a la guerra comunicacional contra Cuba, más importante que lo que intente hacer este gobierno, es lo que haga el próximo después de Trump.

Mientras, la maquinaria de “medios independientes” en Cuba, que fue construida durante la Administración Obama, imponiendo el sentido común de cómo usar el dinero contra el socialismo, podrá explotar lo que haga Trump en este tiempo (En el que no dejará de ni de trabajar, ni de ser financiada) para cultivar su imagen de ¨alternativa¨ ante los cubanos, hasta que regrese el smart power a la Presidencia. Ya sus miembros, que fueron beneficiados a través de becas, fondos europeos y fundaciones ¨fachada¨, lo hacen.

Solo queda la respuesta que se pueda dar, una vez que llegue el cambio a la Casa Blanca, al resultado de la estancia de Donald Trump para los planes de subvertir a Cuba con la seducción:

¿Un tiempo aprovechado o un tiempo perdido?

(Tomado de Lo cierto sin Censura)

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Trump felicita a Musk y le recuerdan que procede de ‘un país de mierda’

La felicitación del presidente de EE.UU. al emprendedor por el éxito de su cohete hacia Marte provoca reacciones acaloradas en las redes sociales.

Jonathan Ernst / Reuters
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió a través de Twitter al empresario Elon Musk por el exitoso último lanzamiento del Falcon Heavy de SpaceX.

Ese artefacto de la compañía del empresario estadounidense de origen sudafricano, el cohete más poderoso del mundo, despegó el pasado 6 de febrero y se dirigió hacia una órbita cercana a Marte.

En 2004, Musk se convirtió en presidente del fabricante de automóviles eléctricos Tesla y uno de sus vehículos se encontraba en la astronave que despegó desde Cabo Cañaveral (Florida, EE.UU.).

Trump se mostró encantado con el lanzamiento y aseguró que Musk y SpaceX representan lo “mejor del ingenio estadounidense”. Sin embargo, este emprendedor es originario de un ‘país de mierda’, según la supuesta clasificación del mandatario.

En enero, el inquilino de la Casa Blanca se refirió a Haití y los países africanos como “países de mierda” y sugirió que EE.UU. no debería aceptar migrantes de esos estados, sino de lugares como Noruega.

Por este motivo, el tuit de Donald Trump obtuvo respuestas como esta que le recordaron esas declaraciones: “¿Sabes que ese @ElonMusk al que felicitas procede de un ‘país de mierda’ llamado Sudáfrica?”.

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Senador ruso denuncia doble moral de Tillerson sobre América Latina

Konstantín Kosachov, aseguró que Washington pretende con su política vulnerar los derechos soberanos de los Estados SOBERANOS.

El senador ruso, Konstantín Kosachov, calificó de doble moral las declaraciones del secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, quien aseguró que la creciente influencia de Rusia y China en América Latina representa una amenaza.

El 1 de febrero el jefe de la diplomacia de Washington, que emprendió una gira por Suramérica, aseguró que América Latina “no necesita de nuevos poderes imperiales que solo miran por sus intereses”, y dijo que EEUU “es distinto”, ya que no busca acuerdos “a corto plazo con ganancias asimétricas” y comparte los valores de los latinoamericanos.

Ante estas declaraciones, Kosachov recordó en su cuenta de Facebook que para EEUU Latinoamérica siempre representó su patio trasero, y en este caso el imperio estadounidense “ha superado los ejemplos más evidentes de doble moral estadounidense, al declarar que EEUU” supuestamente solo busca socios en esa región.

“Resulta evidente que, cuando EEUU se preocupa por la creciente influencia de Rusia y China (…) en sus vecinos del sur, solo confirma la evidente idea de que Washington rechaza categóricamente todo aquello que propone de palabra: los principios democráticos en las relaciones, los derechos soberanos de los Estados a desarrollar relaciones con otros países a su antojo, el ‘mercado’ abierto y libre”, destacó Kosachov, cita este viernes Sputnik.

El senador agregó que, evidentemente, América Latina es otra región en la cual la idea de un mundo unipolar lucha contra los principios de la multipolaridad.

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Cuba rechaza el retorno de la Doctrina Monroe


El Ministerio de Relaciones Exteriores alerta sobre la gravedad del mensaje de arrogancia y desprecio con que el Secretario de Estado de los Estados Unidos inició una gira por varios países de América Latina y el Caribe.
El Ministerio de Relaciones Exteriores alerta sobre la gravedad del mensaje de arrogancia y desprecio con que el Secretario de Estado de los Estados Unidos inició una gira por varios países de América Latina y el Caribe.
En vísperas de su viaje, el jueves 1ro. de febrero, el secretario de Estado Rex Tillerson, en una comparecencia en la Universidad de Texas en Austin, realizó declaraciones alarmantes e injerencistas que instigan abiertamente al derrocamiento, por cualquier vía, del Gobierno legítimo de Venezuela y están dirigidas también a socavar el repudio unánime de la región a las medidas de retroceso y endurecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, que tienen como propósito dañar a la economía y al pueblo cubanos para tratar de doblegar al país.

Sus declaraciones se ajustan claramente a los esquemas de cambio de régimen, que han cobrado millones de víctimas inocentes en varias partes del mundo y promovido la violencia, la guerra, las crisis humanitarias y la inestabilidad, demostrando su fracaso. El Gobierno de Estados Unidos desconoce que esta es una región comprometida con la defensa de la paz, tal como quedó consagrado en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y de Gobierno en La Habana el 29 de enero del 2014, durante la II Cumbre de la Celac.

Al decir del secretario Tillerson, «En la historia de Venezuela y de hecho en la historia de otros países latinoamericanos y sudamericanos, frecuentemente son los militares (los) que se ocupan de esto, cuando las cosas se ponen tan malas que los líderes militares se dan cuenta que ya no pueden responder más a los ciudadanos y ellos conducen una transición pacífica. Si este es el caso o no, yo no lo sé». Anteriormente, defendió los postulados de la tristemente célebre doctrina que estableció como política que América es el traspatio de Estados Unidos, al declarar que «algunas veces olvidamos la importancia de la Doctrina Monroe y lo que significa para nuestro hemisferio por lo que creo que es hoy tan relevante como cuando se escribió».

Sus palabras son claramente una instigación al «cambio de régimen». En sus instrucciones para la región, Tillerson llegó tan lejos como sugerir que el presidente Nicolás Maduro debería abandonar su puesto de Jefe de Estado democráticamente electo por una indiscutible mayoría de votos. En su discurso, también vuelve con los fracasados condicionamientos a Cuba y, sin autoridad moral alguna, se entromete en los asuntos internos cubanos, al reclamar de nuestro próximo proceso electoral, cambios que sean del agrado de Estados Unidos.

Con sus declaraciones, el alto funcionario del Gobierno de Estados Unidos, añade un nuevo acto a lo que ha sido un patrón de sucesivos atropellos en la historia de dominación de nuestra región y ratifica el sostenido desprecio con que el Gobierno del presidente Donald Trump se ha referido inequívocamente a las naciones de Latinoamérica y el Caribe, a cuyos pueblos descalifica cada vez que tiene oportunidad.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba condena esta nueva agresión contra Cuba y Venezuela, que sucede a las recientes declaraciones irrespetuosas del presidente Trump en el discurso sobre el Estado de la Unión.

Antes de partir a su gira imperialista, el Secretario de Estado anuncia que el 2018 será el año de las Américas y deja claro que buscará incentivar la división y la sumisión entre los Gobiernos latinoamericanos. Al hacerlo, tropezará con el repudio que inspiran sus anuncios y con la dignidad de los pueblos de la región, quienes cargan con la memoria de los cientos de miles de muertos y desaparecidos por las dictaduras militares auspiciadas por Estados Unidos y que el secretario Tillerson hoy incita a reeditar.

Resulta indignante e inaceptable que el Secretario de Estado de Estados Unidos llame abiertamente a un golpe militar en Venezuela, alentando la inestabilidad, el derrocamiento de Gobiernos democráticamente electos y la violencia.

Es obvio y lamentable que ni el Presidente de Estados Unidos ni su Secretario de Estado conocen a América Latina y al Caribe. El nuestro ha sido un continente sometido al dominio humillante de EE. UU., interesado solo en extraer sus recursos en una relación desigual. Pero Nuestra América ha despertado y ya no será tan fácil doblegarla.

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Poder permanente y poder temporal en A. Latina: un debate pendiente

Roberto Regalado
Introducción

En medio de la vorágine de dos convulsos procesos universales de gran envergadura y signo negativo, entre las décadas de 1980 y 1990 la izquierda latinoamericana tuvo que refundarse para sobrevivir en un mundo en cambio. Uno de estos cambios fue el agravamiento de la crisis sistémica del capitalismo provocado por el agotamiento de la capacidad de reproducción expansiva del capital, que intensificó la concentración de la riqueza y la exclusión social, legitimada y guiada por la doctrina neoliberal. El otro fue la crisis terminal del llamado socialismo real que desembocó en la implosión del bloque europeo oriental de posguerra, incluido su núcleo fundamental, la Unión Soviética, entre cuyas consecuencias resaltan el cambio en la correlación mundial de fuerzas a favor del imperialismo, en especial, del imperialismo norteamericano, y el descrédito en que en un primer momento quedaron sumidas las ideas de la revolución y el socialismo.

Mientras los países socialistas de Europa se desmoronaban, la Revolución Cubana resistía el recrudecimiento del bloqueo y el aislamiento imperialista, y las organizaciones revolucionarias político‑militares latinoamericanas de los años sesenta, setenta y principios de los ochenta desaparecían o negociaban acuerdos de paz y se transformaban en partidos políticos legales, se abría una nueva etapa de luchas en la que los movimientos sociales populares en contra del neoliberalismo y de toda forma de opresión y discriminación alcanzaban un auge y una efectividad sin precedentes, y surgían nuevos partidos, organizaciones, frentes y coaliciones políticas «multitentencias», en los que convergían líderes, lideresas, activistas, militantes y simpatizantes de organizaciones sindicales, campesinas, femeninas y de otros sectores populares, partidos progresistas y democráticos, organizaciones marxistas de corrientes políticas e ideológicas divergentes que hasta ese momento se habían excluido entre sí, movimientos político‑militares también diversos, y mujeres y hombres del pueblo en general.

De manera aparentemente paradójica, en momentos en que se enseñoreaba la tesis del fin de la historia, las nuevas fuerzas progresistas y de izquierda de América Latina ocuparon espacios hasta entonces vedados o en extremo restringidos en gobiernos locales y legislaturas nacionales, y desde finales de esa última década, sus candidatos y candidatas fueron electos, y en la mayoría de los casos varias veces reelectos, a la presidencia en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras y Paraguay. Esta paradoja aparente es el resultado de al menos cuatro factores: el acumulado histórico de las luchas populares, en especial, durante la etapa histórica abierta por el triunfo de la Revolución Cubana; el rechazo a los métodos represivos de dominación tradicionalmente utilizados en la región, en particular, por los Estados de seguridad nacional de las décadas de 1960 a 1980; el auge de las luchas populares contra el neoliberalismo, que tributa a la organización y la lucha política electoral; y el voto de castigo de amplios sectores sociales contra los gobiernos y las fuerzas políticas neoliberales.

Debido al devastador impacto político e ideológico de la caída del «socialismo real» y a la política del imperialismo y las oligarquías latinoamericanas destinada a evitar que fuerzas revolucionarias ocuparan espacios en los poderes e instituciones del Estado y a cooptar a quienes abandonaban la lucha por la emancipación, los órganos de dirección y la capacidad decisoria de las fuerzas progresistas y de izquierda multitentencias nacidas en ese momento, fueron copados por lo hoy conocemos como «progresismo», por lo general, proveniente de sectores democráticos de los partidos tradicionales, y por lo que podríamos llamar la «nueva socialdemocracia latinoamericana».

Lo esencial de la nueva socialdemocracia latinoamericana no es que esté integrada por partidos miembros de la Internacional Socialista, aunque algunos pertenezcan a ella; tampoco que sean fuerzas políticas que se consideren a sí mismas como socialdemócratas, aunque algunas lo hagan. Ese nuevo vector, agrupamiento o tendencia está compuesto por una amalgama de corrientes políticas e ideológicas que sería imposible caracterizar aquí. Al margen de cualquier elemento organizativo o doctrinario de la socialdemocracia tradicional que pueda estar presente en él, lo esencial es que piensa y actúa de manera muy similar a la socialdemocracia europea de finales del siglo XIX y las primeras seis décadas del XX.

Un elemento básico de su pensamiento es asumir la maniquea concepción de la democracia burguesa como sistema político supuestamente imparcial e incluyente, que en América Latina solo funcionó con relativa estabilidad en Uruguay y Chile, y solo lo hizo mientras el imperialismo las oligarquías de esos dos países no identificaron a la izquierda como una amenaza al sistema, pero tan pronto como las percibieron como tales, en ambos implantaron férreas dictaduras. Otro elemento que lo caracteriza es el juego de roles «socialdemócrata» realizado por la dirección de esas fuerzas, que usan a su «ala izquierda» para atraer el voto de los sectores populares en tiempo de campañas electorales, y le entrega al «ala derecha» la «joya de la Corona» cuando ocupa el gobierno, es decir, el control del gabinete económico, que sigue funcionando con esquemas neoliberales «moderados».

En el momento en que se produjo la refundación de la izquierda latinoamericana, se llegó a hablar de una supuesta ruptura epistemológica con la historia anterior de la humanidad, un «borrón y cuenta nueva» con la historia de la dominación y las luchas emancipadoras que le impidiera a las viejas generaciones mantener vivos sus ideales, sus principios y sus objetivos políticos, económicos y sociales, y a las nuevas generaciones conocer y comprender de dónde vienen y decidir con fundamento hacia dónde quieren ir. Se daba por sentado que ya no había clases sociales, ni contradicciones antagónicas, ni ideologías, ni necesidad de organización política popular, más allá de los partidos como pragmáticos aparatos electorales. Se acuñó el término «democracia sin apellidos», sistema político y electoral pretendidamente imparcial e impoluto, que no estaría sometido a la presión y la injerencia de los centros de poder imperialista, ni a la acción de los defensores de los intereses de las oligarquías criollas incrustados en los poderes del Estado y organizados en poderes fácticos. Los opresores de antaño reconocerían civilizadamente sus derrotas electorales y, con igual civilismo, le permitirían gobernar a las fuerzas progresistas y de izquierda, frente a las cuales se limitarían a realizar la comedida función opositora característica de la alternancia entre partidos del sistema. El triunfo electoral sería, supuestamente, el «acceso al poder», es decir, una híper simplificación y equiparación absurda de los conceptos gobierno y poder. De ahí parte la sorpresa e incomprensión que incluso hoy, después de haber sido expulsadas del gobierno o estar en riesgo de serlo –sin haberlo visto venir, ni saber, a ciencia cierta, cómo evitarlo y revertirlo–, y de haber sido criminalizadas y judicializadas, o de estar a punto se serlo, siguen manifestando el progresismo y la nueva socialdemocracia latinoamericana, y también de ahí que la mayor parte de los análisis y reflexiones publicados al respecto, se limiten a denunciar las manipulaciones, transgresiones y violaciones que la derecha hace contra los gobiernos y las fuerzas progresistas y de izquierda, y poco o nada se mencionen las deficiencias y errores de estas últimas que contribuyeron torcer la correlación regional de fuerzas en su contra. No es que los elementos reales de la situación política de la región fueran ignorados por todas y todos los dirigentes, cuadros y militantes de estas organizaciones, sino que sus liderazgos desconocieron, negaron o subestimaron la crecientemente deteriorada correlación de fuerzas sociales y políticas, la cual debieron haber reconocido, enfrentado y revertido cuando tenían mayores y mejores posibilidades de hacerlo, en lugar de acorralarse haciendo más concesiones al capital, que nunca cesó de intentar expulsarlos de los espacios por ellos democráticamente conquistados, y de divorciarse más de sus base sociales y de los electores que en comicios anteriores les dieron su voto, no porque compartiesen sus ideas, sino como castigo a la derecha neoliberal. De esa manera perdieron el voto fluctuante no comprometido de amplios sectores sociales, y fomentaron la abstención de castigo de sus propias bases sociales.

Nada más lejos de la intención de estas líneas que dibujar una grosera caricatura monolítica de los gobiernos y las fuerzas progresistas y de izquierda de América Latina. En cada país, la lucha de esas fuerzas se desarrolla en condiciones singulares. Pero, en sentido general, pueden hacerse cuatro agrupamientos sobre la base de similitudes y diferencias:

* En Venezuela y Bolivia, la izquierda estableció su control sobre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y en Ecuador, sobre los poderes ejecutivo y legislativo, en virtud de la ruptura o debilitamiento extremo de la institucionalidad neoliberal, factor que les permitió hacer cambios políticos inmediatos y radicales dentro del sistema social capitalista y del sistema político de democracia burguesa, a través de la adopción de nuevas Constituciones. Los procesos políticos de estos países tienen en común que el liderazgo personal de Chávez, Evo y Correa fue el elemento dominante en torno al que se construyeron y actuaron sus respectivas fuerzas políticas, y que entre sus prioridades resaltan la recuperación de los recursos naturales, y sus políticas democratizadoras, de redistribución de riqueza y desarrollo social.

* En Nicaragua y El Salvador el elemento común consiste en que las fuerzas de izquierda gobernantes eran movimientos revolucionarios político‑militares devenidos partidos políticos legales. En Nicaragua, el Frente Sandinista de Liberación Nacional conquistó el poder político mediante una guerra revolucionaria, y años después fue desplazado de él por la agresión indirecta del imperialismo norteamericano, pero logró conservar el control de una parte de las instituciones del Estado y una correlación social y política de fuerzas gracias a lo cual dieciséis años después ha logrado ganar tres elecciones presidenciales consecutivas, y recuperado el control de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. En El Salvador, tras doce años de guerra revolucionaria, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional obligó al imperialismo norteamericano y la oligarquía salvadoreña a firmar unos acuerdos de Paz, en virtud de los cuales por primera vez en la historia nacional se abrieron espacios democráticos, en los que esa organización político‑militar se transformó en partido político legal y devino la segunda fuerza política del país, hasta que en 2009 y 2014 logró ocupar el poder ejecutivo.

* En Brasil, el Partido de los Trabajadores se convirtió en el núcleo de la coalición que ejerció el gobierno, y en Uruguay el Frente Amplio estableció su control sobre los poderes ejecutivo y legislativo del Estado, en ambos casos, debido al auge de las luchas sociales y populares, combinado con el voto de castigo de amplios sectores sociales contra los gobiernos neoliberales que les antecedieron. A diferencia de Venezuela, Bolivia y Ecuador (donde existían crisis políticas), en Brasil y Uruguay el debilitamiento institucional no era suficiente para permitir la realización de cambios políticos radicales, y tampoco ha habido el consenso dentro de sus respectivas fuerzas progresistas y de izquierda multitendencias para emprenderlos. Si bien los liderazgos personales, en especial el de Luiz Inácio Lula da Silva y en menor medida el de Tabaré Vásquez, jugaron importantes papeles en sus triunfos electorales, en ambos casos hubo una mayor correspondencia entre el liderazgo personal, y la fortaleza y madurez de esas fuerzas políticas.

* En Argentina, Honduras y Paraguay, debido a la debilidad y atomización de las fuerzas políticas progresistas y de izquierda, las coaliciones que ocuparon el poder ejecutivo en Argentina y Honduras fueron lideraras por figuras democráticas provenientes de partidos tradicionales, Néstor Kirchner y Cristina Fernández en la primera y Manuel Zelaya en la segunda, y una figura proveniente de la Iglesia Católica, Fernando Lugo, en Paraguay.

El rol dominante que ejercen el progresismo y la nueva socialdemocracia latinoamericana se aprecia con mayor nitidez en los partidos, organizaciones, frentes y coaliciones políticas «multitentencias» que ejercieron o aún ejercen el gobierno en Argentina, Brasil, Uruguay. Pero eso no significa que sea un fenómeno circunscrito a esos tres países de América del Sur. Por el contario, es un fenómeno manifiesto en toda América Latina:

* por una parte, está presente, en mayor o menor medida, en toda fuerza progresistas y de izquierda que ejerce o ha ejercido el gobierno, aunque su liderazgo principal y su rumbo estratégico se orienten a la transformación social revolucionaria, pues son fuerzas plurales que incluyen a dirigentes, cuadros, militantes y corrientes internas partidarias del progresismo y/o de la nueva socialdemocracia por la otra, monopoliza la dirección de numerosos partidos, organizaciones, frentes y coaliciones que no son objeto de análisis en este ensayo porque no ocupan, ni han ocupado el gobierno

En cuanto a Honduras y Paraguay, en la primera predominó el elemento del candidato presidencial de un partido tradicional que «se dio vuelta», y en el segundo, se trató de una figura de la Iglesia cuyas posibilidades electorales lo convirtieron el punto de convergencia de fuerzas burguesas y fuerzas populares que buscaban quebrar el monopolio del poder ejercido por el Partido Colorado, sin que en uno u otro caso hubiese fuerzas progresistas y de izquierda fuertes, bien organizadas y maduras.

En el complejo escenario reseñado en las páginas anteriores, con intenso fulgor brilló la labor política, ideológica y pedagógica del principal líder histórico del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, Schafik Jorge Hándal, quien como he dicho en muchas ocasiones y seguiré diciendo, en mi opinión, fue el intelectual y dirigente político revolucionario que mejor comprendió y explicó el impacto que en la izquierda latinoamericana tenía el efecto combinado de la globalización neoliberal y el derrumbe de la URSS, y formuló valiosas consideraciones y recomendaciones organizativas, políticas e ideológicas para la refundación revolucionaria del FMLN y la izquierda latinoamericana en general. En su natal El Salvador, junto a otras compañeras y compañeros, Schafik lideró la batalla política e ideológica, y encabezó el trabajo educativo, para que el FMLN no se convirtiera en una más de las fuerzas políticas de la nueva socialdemocracia latinoamericana, ni en un partido dogmático que repitiera los errores del Partido Comunista de la Unión Soviética y otros que copiaron su modelo.

Quienes estudiamos, compartimos y continuamos aplicando y desarrollando las ideas de Schafik, no nos sorprendemos del cambio en la correlación social y política de fuerzas ocurrido en los últimos años en detrimento de los gobiernos y partidos progresistas y de izquierda de América Latina. Las líneas que a continuación siguen están dedicadas a exponer, en forma sintética, algunos elementos de caracterización del poder en la sociedad capitalista y sus correspondientes consideraciones sobre la lucha por la conquista o la construcción de un poder socialista, temas a los que Schafik dedicó gran atención, entre ellos la interrelación entre poder permanente y poder temporal, con la esperanza de que esto facilite una mejor comprensión del porqué de los cambios ocurridos en la correlación de fuerzas en detrimento del progresismo y la izquierda latinoamericanos, y contribuya a darle en necesario vuelco a esa situación.

El problema del poder

Desde la irrupción del marxismo en el entonces incipiente pensamiento socialista, ocurrido con la publicación, en 1848, del Manifiesto del Partido Comunista, quedó planteada la necesidad de luchar por el poder, en aquel momento solo potencialmente accesible por medio de una revolución que rompiera de manera tajante con el sistema de dominación del capital. Con el salto el desarrollo económico y social dado por las principales potencias capitalistas en virtud de la Segunda Revolución Industrial, a partir de la década de 1860 comienza a entretejerse en ellas la democracia burguesa, impulsada por la interacción de dos factores:

* uno es la posibilidad y necesidad que tiene la burguesía de sustituir la dominación violenta, históricamente ejercida por el capitalismo, por la hegemonía burguesa, proceso cultural mediante el cual las clases dominadas asumen como propios los valores y la ideología de la clase dominante. Marx dijo que «el capital nace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies», y esa violencia ya no se correspondía con los avances del sistema de producción capitalista en sus puntos de máximo desarrollo, aunque sí se continuara empleando en el resto del mundo, en particular, en el mundo colonial, cuya despiadada explotación sustenta la «democratización» de Europa Occidental y Norteamérica

* el otro es la lucha de los movimientos obrero, socialista y femenino, los cuales le arrancan a la burguesía concesiones políticas y sociales que esa clase dominante no estaba dispuesta hacer por su propia iniciativa. Hitos es este proceso fueron la ampliación del derecho al voto –primero a todos los hombres y después a las mujeres– y la legalización de partidos socialistas que se inicia en Alemania en la década de 1880

La democracia burguesa introduce cambios fundamentales en la naturaleza, la ubicación y el ejercicio del poder, que en el feudalismo era detentado por la Corona sobre la base de la correlación de fuerzas entre el rey o la reina y los señores feudales con los que intercambiaba privilegios por servicios, y que en etapas previas del capitalismo era ejercido por la Corona sobre la base de negociaciones con la naciente burguesía con la cual intercambiaba concesiones por préstamos.

En el nuevo estadio del desarrollo económico y político del sistema capitalista, el poder se desdobla en «poder permanente» y «poder temporal»:

* El poder permanente no lo ejerce una persona; es la síntesis de una compleja, contradictoria y dinámica interacción y lucha entre grupos de la clase dominante que pugnan por imponer su hegemonía, al tiempo que comparten el interés vital de garantizar la reproducción permanente del capitalismo. Como resultado de la siempre creciente concentración del capital, el poder permanente deja de ser nacional y deviene transnacional, cambio cualitativo identificable en la década de 1970, a partir de la cual el sujeto rector del poder permanente es la oligarquía financiera transnacional, compuesta por las oligarquías de los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, en ese orden, a la que se subordinan las clases dominantes de cada país

* El poder temporal es el ejercido por la fuerza política que, en cada nación, ocupa el Poder Ejecutivo del Estado, es decir, el gobierno, durante un período determinado, sujeto a alternancia o continuidad mediante elecciones periódicas, según lo establecido en la Constitución y las leyes

La democracia burguesa se caracteriza por la división y búsqueda de un equilibro entre los poderes del Estado, a saber, el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial, entramado institucional concebido para forzar y canalizar la solución de contradicciones y promover la creación de consensos, en primer término, entre los grupos de poder políticos y económicos de la clase dominante y, en segundo lugar, entre las clases y sectores sociales dominantes y dominados.

Cada nación es un escenario de la interacción entre poder permanente y el poder temporal. Función esencial de la democracia burguesa y su división de poderes, es hacer que el poder temporal se ejerza en correspondencia con los dictados del poder permanente. En esta misma dirección operan poderes fácticos de primera importancia, como el militar, el económico y el mediático. De ello se deriva que la fuerza política que ocupe el gobierno ejerce el poder temporal con mayor discrecionalidad en la medida en que cuente con una mejor correlación de fuerzas en la legislatura y los tribunales, y reciba un mayor apoyo de los poderes fácticos.

La democracia burguesa es una de las formas de dominación y subordinación ejercidas de clase por la burguesía. Es el tipo de democracia que se corresponde con la sociedad capitalista, pero no en todas las naciones capitalistas hay democracia burguesa: en muchas imperan otras formas de dominación y subordinación, entre ellas, la dictadura, el autoritarismo e incluso la monarquía absoluta.

El sistema político democrático burgués es democracia para los grupos económicos y políticos más poderosos de la clase dominante –los únicos que compiten entre sí en condiciones de «igualdad»–, y es dominación y subordinación para el resto de la sociedad. Su basamento es el sistema de partidos políticos cuyos candidatos y candidatas asumen (en realidad se apropian de) la representación ciudadana en los poderes del Estado mediante elecciones. Sin menoscabo de esa definición, en los países donde los postulados de la democracia burguesa se llevan realmente a la práctica –en función de garantizar la reproducción de la hegemonía de la clase dominante–, dicho sistema político incluye la participación y representación de las clases dominadas, por lo que constituye un espacio de lucha social y política en que los sectores populares pueden arrancarle concesiones a la burguesía y hasta ocupar espacios en el Estado.

La modalidad de democracia burguesa imperante en la actual etapa de descomposición del sistema capitalista universal, que lo compulsa a blindar al Estado para eliminar la redistribución de riqueza y la asimilación de demandas sociales, es la «democracia neoliberal», que mantiene los elementos formales de la democracia burguesa tradicional pero busca restringir la alternancia en el gobierno solo entre partidos y candidatos neoliberales. Por supuesto que este concepto encierra un contrasentido porque la democracia y el neoliberalismo son antitéticos. Pero si partimos de la premisa marxista de que la democracia es una forma de dominación y subordinación social, el concepto queda claro, pues el neoliberalismo es la doctrina que en la actualidad legitima y guía esa dominación y subordinación. En última instancia, no solo el neoliberalismo es antitético con la verdadera democracia: también lo es el liberalismo y cualquier otra escuela de pensamiento que defienda los intereses del capital.

Los cambios, la ubicación y el ejercicio del poder, y sus consecuencias

Los cambios en la naturaleza, la ubicación y el ejercicio del poder complejizan el terreno de las luchas populares. Si en la década de 1840 el tema del poder no admitía discusión, pues quien se lo propusiera solo podía hacerlo por medio de una revolución con ruptura tajante con el sistema capitalista, la apertura de espacios de lucha política ocurridos a partir de la década de 1860 abre un abanico de posibilidades en virtud del cual en el movimiento obrero y socialista proliferan los debates y choques por discrepancias sobre programa, objetivos, estrategias y tácticas de lucha.

En la propia década de 1860 ocurre una primera bifurcación en el movimiento obrero y socialista, entre las corrientes anarquistas, que rechazan al Estado y toda forma de organización y lucha política, y las corrientes socialistas, que incursionan en el nuevo campo de batalla.

En la década de 1980, el desarrollo alcanzado por la democracia burguesa y la legalización del Partido Socialdemócrata Alemán, que ocupaba el liderazgo del movimiento socialista mundial desde la derrota de la Comuna de París, en 1871, se desata una segunda polarización, en este caso dentro del movimiento socialista, entre las fuerzas que deciden aprovechar los espacios de lucha social y política para arrancarle concesiones inmediatas a la burguesía (los fabianos y los laboristas ingleses, los posibilistas franceses y los revisionistas alemanes), tendencia que prolifera más en los países europeos occidentales donde funciona la democracia burguesa –y, por tanto, existen espacios de lucha social y política legal, y que es más rechazada en los países europeos orientales, en especial, en Rusia, sometidos a poderes dictatoriales que proscribían y reprimían toda forma de lucha popular, en los cuales predomina la concepción marxista de no buscar reformas de corto plazo dentro del capitalismo, sino apostarlo todo a la revolución social. Esa contradicción provoca el choque entre los partidarios de la reforma y los partidarios de la revolución en la II Internacional en la década de 1890, que desemboca en la ruptura total entre socialdemocracia y comunismo, ocurrida a raíz del estallido de la I Guerra Mundial, en 1914, que se agudiza al extremo con el triunfo de la Revolución Bolchevique, en 1917, primera experiencia universal de conquista del poder político y el inicio de una (luego frustrada) transición socialista hacia el comunismo. Es importante hacer tres observaciones sobre esta ruptura:

* Dentro de la socialdemocracia no solo quedaron las corrientes ideológicas cuyo objetivo siempre fue la reforma del capitalismo, sino también las de origen marxista, cuya meta inicial había sido la revolución mediante rupturas parciales sucesivas con el capitalismo, es decir, partidarias de un enfoque gradual de la lucha por el poder que, al igual que los reformistas declarados, devinieron enemigos irreconciliables de la revolución mediante la ruptura tajante con el capitalismo realizada por el Partido Bolchevique en Rusia. En la medida en que ocuparon espacios institucionales dentro de la democracia burguesa, las corrientes socialdemócratas de origen marxista fueron asimiladas por el capitalismo

* Factores decisivos en la ampliación de la democracia burguesa y el desarrollo del llamado Estado de Bienestar, aprovechado por la socialdemocracia para impulsar una reforma progresista, fueron el triunfo de la Revolución Bolchevique, en 1917, y la formación del campo socialista, a partir de 1945, que obligan al capitalismo a dotarse de un supuesto rostro humano como componente de la Guerra Fría. Más no era un rostro, sino una careta humana, de la cual comenzó a despojarse a raíz de la agudización de la crisis sistémica iniciada en la década de 1970, y terminó de hacerlo tan pronto como el derrumbe de la URSS y el bloque europeo oriental de posguerra hicieron innecesaria la mascarada democrática y redistributiva. A partir de ese momento, la socialdemocracia, que había nacido en diametral oposición al liberalismo burgués, asume como propia la modalidad más antidemocrática y excluyente de liberalismo hasta hoy conocida: el neoliberalismo

* De lo anterior se deriva que la revolución mediante rupturas parciales sucesivas con el capitalismo, en la que en los últimos años se ha vendido avanzando en Venezuela y Bolivia, y que es el objetivo estratégico de las fuerzas revolucionarias latinoamericanas en la actualidad, cuenta con un antecedente histórico que debe ser estudiado para extraer de él enseñanzas positivas y negativas, al igual que se han estudiado y se seguirán estudiando las enseñanzas positivas y negativas de la desaparecida Unión Soviética

* Las enseñanzas de la Unión Soviética y son importantes porque se trata de la primera y más importante revolución por ruptura tajante con el sistema capitalista, que tras poco más de siete décadas de existencia desembocó en una restauración de ese sistema social

* Las enseñanzas de las corrientes socialdemócratas de origen marxista son importantes porque originalmente se propusieron hacer una revolución mediante rupturas parciales sucesivas con el capitalismo, tipo de revolución que hasta el momento existe solo como hipótesis, pues nunca ha sido demostrada en la práctica. Esta hipótesis se está tratando de demostrar en Venezuela y Bolivia, a cuyos procesos de transformación social deseamos los mayores y mejores éxitos, y otras fuerzas revolucionarias de la región se proponen transitar esa senda, pero aún no hay resultados concluyentes que la avalen

En el caso del llamado socialismo real, caricatura grotesca en la que degeneró el proyecto original de la Revolución de Octubre, no voy a profundizar. No porque carezca de importancia, ni para evadir el tema, sino debido a que esta ponencia se presenta en el IV Seminario internacional sobre el pensamiento de Schafik en la América Latina del siglo XXI, y sus análisis y reflexiones sobre la burocratización antidemocrática del sistema soviético y los factores que impidieron el desarrollo pleno de las fuerzas productivas en la URSS, son conocidos y yo los comparto.

Poder permanente y poder temporal en América Latina

En América Latina no hubo condiciones para el desarrollo de una corriente reformista similar a la socialdemocracia europea, y la lucha armada que desembocó en el triunfo de la Revolución Cubana no tuvo el mismo desenlace en el resto de la región. Hubo reforma progresista en los países donde se aplicaron proyectos nacional desarrollistas, entre los cuales resaltan México, Argentina y Brasil, y en las naciones donde, con carácter excepcional, funcionó la democracia burguesa, que son Chile y Uruguay, pero ninguno de esos dos tipos de reforma derivó en un proceso de rupturas parciales sucesivas con el capitalismo. No era ese el rumbo de las burguesías nacional desarrollistas en México, Argentina o Brasil, y en Uruguay y Chile se produjeron golpes de Estado cuando el imperialismo y las oligarquías nacionales sintieron amenazado su monopolio del poder político.

La revolución por ruptura tajante con el sistema político imperante triunfó en Cuba en 1959, y en Granada y Nicaragua en 1979. Solo en Cuba fue también una ruptura con el sistema social capitalista, y solo en ella el poder revolucionario se mantiene intacto. En Granada, el Movimiento de la Nueva Joya lo perdió en 1983 por pugnas internas que sirvieron de pretexto a una invasión militar estadounidense, y en Nicaragua, el Frente Sandinista de Liberación Nacional fue desplazado de él en 1990 por una guerra imperialista canalizada a través de fuerzas contrarrevolucionarias, pero logró mantener el control de parte de las instituciones del Estado, lo cual le facilitó, dieciséis años después, triunfar en tres elecciones presidenciales consecutivas. En otras naciones hubo, en unos casos derrotas, y en otros soluciones negociadas que abrieron espacios a las fuerzas populares para participar en la lucha política legal.

Ya se mencionaron en la introducción de esta ponencia los factores por los cuales, a criterio de este autor, entre finales de la década de 1980 e inicios de la de 1990, en América Latina se inicia una secuencia creciente de triunfos electorales de las fuerzas políticas progresistas y de izquierda, incluida la ocupación del poder ejecutivo del Estado en varios países. En el tiempo transcurrido desde la primera de esas victorias, la cosechada por Hugo Chávez el 6 de diciembre de 1998, constatamos que los tres primeros factores mencionados, a saber, el acumulado de las luchas populares, el rechazo a los métodos represivos de dominación, el auge de las luchas populares contra el neoliberalismo, se debilitan y desvanecen a menos que ello se evite o se contrarreste con un sistemático y adecuado trabajo político e ideológico, y que el cuarto factor, el voto de castigo contra los neoliberales de amplios sectores sociales, se vuelve contra las fuerzas progresistas y de izquierda, entre otros motivos, por la camisa de fuerza que el poder permanente les impone, y por sus deficiencias y errores propios.

Es bien conocida la idea de Schafik de que el objetivo de una fuerza revolucionaria que entra al gobierno es cambiar al sistema, y no que el sistema la cambie a ella. Pero, para cumplir ese objetivo lo primero es comprender las dificultades que enfrentamos, entre ellas:

* La democracia burguesa no está hecha para que la izquierda ocupe y ejerza el gobierno, mucho menos para que cambie el gobierno desde el sistema, y menos aún para que rompa con el sistema y construya otro que lo supere históricamente. Con otras palabras, está hecha para hacer imposible lo que Schafik nos orientó, por lo que la izquierda debe estar consciencia de que es una batalla que es preciso librar a contracorriente

* La erosión ideológica y/o la cooptación de dirigentes, funcionarios y militantes de izquierda, ya sea por la frustración y la resignación que anida en ellos debido a la resistencia del sistema a los cambios que creyeron poder hacer sin tantos obstáculos, o por la asimilación de los valores del sistema y acomodamiento a sueldos y beneficios, o por la combinación de ambos factores

* La insuficiente correlación de fuerzas propias para realizar las reformas progresistas o las transformaciones revolucionarias planteadas, que obliga a hacer alianzas con fuerzas de centro-izquierda, centro e, incluso, de la derecha «moderada»

* El carácter heterogéneo de la fuerza progresista y de izquierda que ejerce el gobierno, y la asignación de puestos en los poderes del Estado y sus dependencias a aliados e incluso a cuadros propios que no apoyan el programa de reforma progresista o transformación revolucionaria

Consideraciones finales

* Los dos formidables retos que enfrenta la izquierda latinoamericana son: evitar ser expulsada del sistema y evitar ser asimilada por el sistema, lo cual nos lleva a preguntarnos:

¿Podrá la izquierda latinoamericana enfrentar con éxito estos dos retos?

¿Podrá evitar ser asimilada por el sistema como lo fue la socialdemocracia a lo largo del siglo XX?

¿Podrá concluir con éxito el proceso de rupturas parciales sucesivas con el capitalismo que la socialdemocracia de origen marxistas abandonó?

* El hecho de que se distancie, critique e incluso condene las aberraciones cometidas en la URSS y otros países en nombre del marxismo y el socialismo, no debe conducir a la izquierda latinoamericana a rechazar el análisis crítico del capitalismo, ni a renunciar al socialismo como utopía realizable. En igual sentido, el hecho de que las luchas populares se desarrollen dentro del sistema de democracia burguesa, y que en el futuro previsible no haya condiciones para una ruptura tajante con ese sistema, no debe llevar a la izquierda a asumir como cierto el discurso legitimador de «gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo», ni de apego a la Constitución y las leyes, porque son falsos. Hay pruebas históricas de sobra, y también muy cercanas y recientes, para demostrarlo. Comprender esta realidad es requisito indispensable para evitar la adopción de objetivos, programas, estrategias y tácticas que debiliten y hagan vulnerable a la izquierda.

* La continuidad y éxito del proceso de reforma progresista o transformación revolucionaria no la garantizan por sí mismos, ni los cambios políticos de envergadura dentro de la democracia burguesa, ni «llenar un expediente de buena conducta» para ganar la «tolerancia» del imperialismo y la oligarquía nacional. La izquierda solo puede abrirse paso en la democracia burguesa en la medida en que logre construir a su favor, mantener e incrementar en forma constante una sólida correlación social y política de fuerzas.

* El cambio en la correlación de fuerzas desfavorable a los gobiernos y las organizaciones políticas progresistas y de izquierda ocurrido durante los últimos años, reafirma una verdad conocida, pero por lo general olvidada, subestimada o repetida solo de palabra: los espacios de poder estatal conquistados por la izquierda son frágiles y efímeros si no se sustentan en la construcción de hegemonía y poder popular. Una cosa es creer que estamos construyendo hegemonía y poder popular desde el gobierno, y otra construirlos de verdad. La hegemonía y el poder popular no se construyen «de arriba para abajo», sino en interacción fluida «de abajo para arriba» y «de arriba para abajo».

* Al contrario de lo que muchos creímos, la práctica demuestra que no era más sólido el blindaje contra los embates sistémicos de los procesos de revolución política (Venezuela, Bolivia y Ecuador), que el de los procesos de reforma no rupturista (el resto de los existentes). La resiliencia del poder permanente funciona contra ambos: unos y otros son sujetos potenciales de expulsión de los espacios institucionales que lograron ocupar.

* En los casos de Venezuela y Bolivia, la continuación de sus respectivos procesos de transformación social revolucionaria no dependerá solo del imprescindible atrincheramiento en los poderes del Estado que sus respectivas dirigencias están realizando. Aún más imprescindible es resolver de manera real, eficaz y duradera, los errores, deficiencias y vacíos existentes en la construcción de hegemonía y poder popular que dieron a lugar los desfavorables cambios en la correlación de fuerzas ocurridos en esos países.

* Hay que denunciar y combatir la desestabilización de espectro completo que el imperialismo y las oligarquías nacionales realizan contra los gobiernos y las fuerzas progresistas y de izquierda, pero ello no basta. Urge una evaluación autocrítica de las fortalezas y debilidades de nuestros proyectos, procesos, gobiernos y fuerzas políticas, no para autoflagelarnos o darle armas al enemigo, sino para potenciar esas fortalezas y erradicar esas debilidades.

* La desestabilización de espectro completo nos debilita y destruye más cuando saca partido de nuestras deficiencias y errores. Tenemos mejores condiciones para derrotarla cuando somos rigurosos y eficientes en nuestra labor organizativa, política e ideológica, y nuestra relación con el pueblo es fluida, constructiva e interactiva.

* La evaluación autocrítica crucial de toda fuerza de izquierda es: cuánto ha acumulado desde que empezó a ocupar espacios institucionales, cuánto ha dejado de acumular y cuánto ha desacumulado.

* La situación es grave. Podemos vencer o ser vencidos. Para vencer, lo primero que necesitamos es tomar conciencia de la gravedad de la situación. Las posturas justificativas y complacientes nos llevan a la derrota. La izquierda solo se autocrítica cuando está en una situación límite, y solo lo hace para salir de esa situación; no con una perspectiva profunda. La interrogante es si seremos capaces de erradicar eso.

Ponencia presentada en el IV Seminario internacional sobre la vigencia del pensamiento de Schafik en la América Latina del siglo XXI, San Salvador, 26 y 27 de enero de 2018.

Roberto Regalado Álvarez

Licenciado en Periodismo y Doctor en Ciencias Filosóficas, miembro de la Sección de Literatura Histórico‑social, de la Asociación de Escritores de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, y consultor del Instituto Schafik Hándal de El Salvador.

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SOCIALISMO VIABLE (un articulo para el debate)

por Jorge Gómez Barata
MONCADA

Desde mediados del siglo XIX, en respuesta a la situación económica y social y a las tensiones creadas por el capitalismo salvaje la izquierda europea, encabezada por Carlos Marx introdujo en el pensamiento político un discurso anticapitalista que en 1917, con el triunfo bolchevique en Rusia, se tornó parte de la realidad y de la práctica política mundial.

Por imprecisiones en la interpretación del marxismo, concepciones maximalistas que concibieron una revolución mundial, y la agresividad de la reacción internacional y la contrarrevolución interna, los bolcheviques optaron por asumir como programa la liquidación del capitalismo, la creación de una nueva economía, el desmontaje de la democracia liberal, y el establecimiento de un sistema político basado en la dictadura del proletariado.

A tales enfoques se sumaron desviaciones políticas como el estalinismo, que además de en la URSS tuvo implicaciones en el movimiento comunista y obrero internacional, en las relaciones con la Revolución China, y en la formación del campo socialista europeo. El colapso de la Unión Soviética evidencia que, en conjunto, la estrategia no fue viable.

A pesar del trauma que para la izquierda internacional y el movimiento progresista significó el colapso del modelo de matriz soviética, ciertas esencias del discurso socialista mantuvieron su vigencia; no obstante fue necesario introducir cambios, no solo en la táctica y la estrategia para lograrlos, sino en el pensamiento político que sostuvo aquellas opciones.

Ello explica mutaciones según las cuales los movimientos de izquierda que hoy preconizan el avance del socialismo se plantean metas más moderadas y realistas, asociadas con la conquista del bien común, niveles de justicia social, soberanía popular, y democracia, realizando sus programas a partir de las instituciones vigentes, y sin proponerse liquidar al capitalismo, lo cual acerca el éxito y reduce considerablemente las tensiones.

Esto se evidencia en los avances alcanzados en Brasil, donde el Partido del Trabajo y su liderazgo impulsó importantes realizaciones, aunque también cometió errores, que en parte explican la situación actual. Igual ocurrió en Ecuador y Argentina. Otros ejemplos son El Salvador, Nicaragua, y Bolivia, donde mediante hábiles maniobras y políticas inteligentes, las organizaciones de izquierda y sus líderes logran consolidar resultados, y se aproximan al socialismo evitando la crispación que representa confrontar al capitalismo.

En esa línea, países consolidados como China, Vietnam, y Cuba, sin renunciar a sus sistemas políticos y a sus conquistas, se enfocan en utilizar palancas del capitalismo como son el mercado, las técnicas de gestión de la economía, incluso se aproximan a las prácticas democráticas estándar.

Obviamente las perspectivas del socialismo, más que en los enfoques doctrinarios, la defensa de dogmas, y la promoción de las confrontaciones, radica en el realismo y la viabilidad de las metas propuestas. Las utopías utopías son, y lo perfecto es enemigo de lo bueno. Allá nos vemos.

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PÉSAME A LA FAMILIA DE FIDEL CASTRO DIAZ BALART


La Coordinadora salvadoreña de Solidaridad por Cuba, manifiesta su solidaridad y nuestro aliento fraterno a la Familia de nuestro Comandante eterno en Jefe y a la familia de Fidel Castro Díaz Balart, por su partida física, quien entre sus méritos esta: la fidelidad a la moralidad y ternura de nuestro gran Fidel, quien se desempeñó como un genio y brillante Asesor Científico del Consejo de Estado y Vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba y demás tareas para el pueblo de Cuba y el mundo de las ciencias universales.

Destacamos además, a la familia del Comandante Fidel y a Raúl que nuestro corazón, humanidad y ternura revolucionaria salvadoreña estarán siempre con uds. Nunca olviden FAMILIA CASTRO, que cada sonrisa de uds, será siempre un sentido de alegría, cada tristeza será con nosotros un suspiro de compartir su dolor con un abrazo fraterno, de estar con uds, en cualquier circunstancia.

Desde El Salvador 2 de Febrero 2018.-

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Una salvadoreña en Miami, con Mario Diaz Balart


Con quince años me vine a esta gran Nación Americana, mis papas en vez de pagarme una fiesta rosa, me pagaron un coyote, e ingrese como muchos “mojada”, quería ser doctora, pero en medio de una guerra sobrevivir era ya un doctorado en sí. Corría 1982. Mi nombre es Rosa Melanie Álvarez García de Roa.
Trabaje de doméstica, limpiando jardines y me propuse en los cursos nocturnos irme a estudiar inglés. En California conocí a un bello cubano que hoy es mi esposo, tuve 3 hijos, logre sacar un técnico en enfermería y forje con mi esfuerzo una vida que nunca podría tener en mi país. Todos mis hijos universitarios, de la estatal.
De San Miguel, Chinameca pase a California yéndome a conocer el amor de un Santiaguero, mi gordo, en Miami, le enseñe las pupusas, el me enseño ropa vieja….

Decidí ir a votar nomas me entregaron los papeles en 1994, Miami, oi de la familia Díaz Balart, lo que sabía, era que eran inmingrantes y trabajadores igual que yo, lo demás, como en mi país es meterse en pleitos pero pensé en confiar en ellos.

He logrado traer a mis demás hermanos y sobrinos, todos honrados, ninguno se ha metido con la ley y en juzgados, pese a que mi marido me dijo que votara por Trump, y estando yo encontra, le hice caso, me arrepiento. Algún defecto tenía que tener mi marido; es republicano.

Mi familia es honrada, señor Trump. Me arrepentí doble. Me di cuenta que MARIO DIAZ- BALART, estuvo en la reunión donde nos llamó agujero de mierda. ¿no dijo nada? No nos defendió!! Habla más de las cosas del país de Cuba que de nosotros sus votantes. Recuerde que no solo los votantes cubanos, -mas o menos- le han dado su voto.
Mi hijo que es periodista, el cual me ayuda en este artículo, me explico que el participo en dicha reunión –no lo creía-, supuestamente por que defendería a los “dreamers”, y como YO, que tengo parientes afectados por que les quitaron el TPS. ¿y que dijo? NADA.


SOMOS más o menos, 4500 a 5000, salvadoreños en MIAMI, -muchos de los cuales hicimos fiestas, vendimos pupusas para su campaña- agregele que invitamos a esas fiestas a HONDUREÑOS, NICARAGUENSES, PANAMEÑOS, HAITIANOS… hoy no tenemos cara para pedir su voto.

No solo somos acarreadores de vultos pesados, somos operarios técnicos, señor MARIO DIAZ BALART, trabajamos casí un 95% en trabajos que pienso yo que la actual familia DIAZ BALART, hoy…no hace.

Nunca nos metimos, HASTA AHORA, en el pleito que hay en el tema del país cubano, con los cubanos de acá, pero a según, me explico, mi hijo Manuel, DIAZ BALART y el otro señor Rubio, quieren afectar a los salvadoreños porque el gobierno de El Salvador, se lleva bien con los cubanos de allá, y buscan ahogarnos a todos, para que le echemos la culpa a ese gobierno, como venganza… ¿Qué vela tenemos nosotros en ese entierro? ….

Don Marito Diaz-Balart anduvo pidiendo votos, prometiendo el cielo y la tierra en el distrito 25TH de Florida, comió de nuestras pupusas y de las hondureñas también, NOS PROMETIO, a todos los migrantes que nos defendería. ¿PERO QUE HA DICHO DEL TPS, DE LA PATADA DE LOS DREAMERS?.

Se parece a los políticos de mi país de origen, prometen, abrazan al cipote, al chucho, con tal de que le demos su voto, su asesora me busco, me llamo, me dijo que me iva ayudar a pagar la fiesta, al final yo puse todo, mis sobrinos ilegales, fueron de casa en casa, llamar a los vecinos, llego el solo un rato, nos habló y se fue, le pregunte si podía ayudar a mis sobrinos…. Hoy hasta la asesora, su secretaria se me esconde….

Mi hijo Mike, un cubano-salvadoreño graduado de la Universidad de Florida, de Tallahasse, me paso el siguiente dato; habían 317660, hasta octubre del año pasado, beneficiarios del tps, Salvadoreños –entre ellos mis primos y sobrinos- y de todo, pero para ese político, no somos personas sino votos.

Don DIAZ- BALART, no me ha querido recibir, solo me hablo a qué le organizara la fiesta, aún guardo las facturas, le recibimos como si fuera el mismo Trump, solo comió y se fue.

Veo y no dudo que: no merece el voto mío y de mi barrio,- de ningún barrio-, no quiero pensar que en esa reunión donde nos insultaron se pudo haber hasta reído, porque si entiende nuestros chistes y se ríe de los nuestros, contándonos que ha tenido sirvientas salvadoreñas, nos dejó que nos insultaran.

A mi marido, al papa de Manuel, que va a leer esto, le digo, que no me vuelva a obligar por quien votar, “hermano” le dijo cuando entro a mi casa, ¡que honor!, se verán cosas, pero que hermano cubano ignora a otro hermano cubano, por lo menos entre salvadoreños nos decimos las cosas en la cara.

No le he visto en televisión tocando el tema, y mis primos sin papeles aún están en mi casa, trabajan más, van a la iglesia hasta me dicen que se quieren ir al ARMY, pero… vale eso una vida por otra?
Dios te bendiga DIAZ-BALART, que te perdone. Acuérdate que los que votamos ya empezamos a tener memoria y tendremos en el olvido tu voto.

tome la siguiente nota:
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de salvadorsolidaridadconcuba Publicado en Política